Economía General

Sonríe, te están espiando

Pese a lo previsible, me ha causado cierta sorpresa la alarma social generada tras la filtración que deja en evidencia lo que para muchos era un secreto a voces: que la NSA americana, entre otras agencias gubernamentales de Estados Unidos, accede sin autorización judicial a documentos privados y correos electrónicos de usuarios en todo el mundo.

Esto no solo no es nuevo sino que está regulado por una ley americana, la Patriot American Law promulgada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Todas las empresas con presencia en Estados Unidos están obligadas a cumplirla y allí no se andan con chiquitas. Si no colaboras te metes en un lío serio. Es decir, nadie en su sano juicio impide que el Gobierno americano no haga y deshaga a sus anchas. Pero, además, por si alguien estuviera tentado de no hacerlo, son claras las evidencias de ‘puertas traseras’ de la Administración americana en determinados software, así como de pinchazos en algunos de los cables transoceánicos de Internet para poder grabarlo todo.

Estos años ha habido numerosos rumores, filtraciones e informaciones que explicaban cómo funciona esta masiva intromisión en la privacidad. Muchos periodistas, analistas y empresarios lo han denunciado. Yo mismo lo hice en el libro Desnudando a Google y algunos me tacharon de alarmista. Hoy, con las certezas filtradas a medios de comunicación desde dentro, la noticia ha saltado a primera plana mundial causando preocupación en organizaciones y gobiernos de todo el mundo. Vamos, que unos cuantos se han ‘caído del guindo’.

He de decir que muchas de las autoridades que estos días han levantado la voz ante lo inadmisible de la situación lo hacen, sobre todo, porque no son ellos –ya les gustaría–, los que juegan con esa increíble ventaja. Los grandes sistemas-espía masivos son China –con su gran cortafuegos– y Estados Unidos. La diferencia entre ambos no es otra que la escala: China controla a sus ciudadanos, los americanos al mundo. ¿Por qué sucede eso? Simplemente, porque se lo pueden permitir, solo ellos pueden hacerlo. Son dueños de la tecnología y, sobre todo, son sus empresas, sobre las que tienen evidente ascendencia, las que como Google, Microsoft, Yahoo o Facebook lo saben todo sobre sus usuarios, más de 1.500 millones de personas en el mundo.

Esto es posible por la penetración de las compañías americanas a nivel mundial. Por ejemplo, en España tienen el 100% del mercado de las búsquedas, y solo de la plataforma móvil Android (los smartphones son un juguete soñado para los amantes de la información ajena) se activan cada día casi dos millones de nuevas líneas en el mundo.

Muchos usuarios siguen sin dar importancia a esta actitud agresiva contra nuestra intimidad y privacidad. Son, sobre todo, los que creen que su información no tiene valor. Más de una vez me han dicho que quien no tiene nada que esconder no debería preocuparse de ser espiado. Es un error. El derecho a la intimidad y la privacidad es un valor universal, y la Administración y las empresas americanas se lo están pasando ‘por el arco del triunfo’.

¿Te están espiando? La respuesta es un rotundo sí. Otra cosa es que tu caso en particular no les interese, y no dediquen tiempo a espiarte.

Hoy en día, más que nunca, la información es poder y Estados Unidos juega esta partida, no con algunas cartas marcadas, sino más bien con una copia de toda la baraja. Los chicos de Obama se creen legitimados no solo para espiar y almacenar información de los usuarios, sino que empieza a ser una evidencia que lo están haciendo también de nuestras empresas y administraciones públicas. Desde esa perspectiva se explican grandes operaciones comerciales en las que el gigante aeronáutico Boeing ha arrebatado al consorcio europeo rival, Airbus, jugosos contratos de miles de millones de euros, con una mínima mejora ‘in extremis’ de las ofertas comerciales de su competencia. “Parecía que las conocieran” era la reflexión habitual de los perplejos europeos. Posiblemente fuera así, literalmente.