Economía General

El fútbol no es el deporte rey…. en Internet

Ni Messi, ni Cristiano, ni el Tata ni Carlo Ancelotti, ni el “Cholo” Simeone, ni nada que tenga que ver con meter un balón en una portería. En España, y aunque le sorprenda a la mayoría, el deporte rey ya no es el fútbol, sino el tenis. Bueno, digamos que esta afirmación tiene truco. En la sociedad en general, no hay nada tan popular como el balompié, pero en el mundo de Internet los raquetazos de Rafa Nadal o David Ferrer son lo más. Al menos eso es lo que se desprende del estudio realizado por Paf, una casa de apuestas con licencia oficial de juego en España, que afirma que el tenis acapara el 36% de todas las apuestas de los internautas. En segunda posición se coloca el fútbol, con el mismo porcentaje. Y en tercera aparece el baloncesto (17%) a una importante distancia de los dos reyes del deporte.

futbolwebEl dato se debe, sin duda, a la exitosa trayectoria del tenis español, que ha creado una fiel afición, y al espectacular presente y futuro de nuestras grandes estrellas de la raqueta. En cuánto a los hábitos de apuestas tenísticas, por norma general, los españoles se juegan su dinero en los cuatro torneos de Grand Slam (Open de Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open. En lo que respecta al fútbol, hay más variedad. El mayor número de apuestas se hace en la Liga Española, que concentra el 22% de la actividad, seguida de la Premier League Inglesa, plagada de jugadores españoles, y de la Champions, que atraen un 5% y un 4% de las apuestas de fútbol, respectivamente. Por detrás se sitúan el fútbol italiano y el alemán, con un 3% y un 2% de cuota.

Los siguientes deportes que más dinero ponen en juego son, a una tremenda distancia de tenis, fútbol y baloncesto, el hockey sobre hielo (3%), el voleibol (2%) y el balonmano (2%).  Unos datos que también resultan curiosos, especialmente por algo con tan nula tradición como el hockey, y que demuestran que el mundo virtual en general, y el de las apuestas en particular, parecen seguir unos dictados que poco tienen que ver con el orden establecido.