Economía General

El mundial de baloncesto en España, euro a euro

Enero de 2008. La Federación Española de Baloncesto (FEB) remite a la International Basketball Federation (FIBA) su ‘Carta de Interés’ en la organización del Mundial de 2014. En noviembre de ese mismo año, la FIBA elige los países que optarán finalmente a la celebración del mismo: España, China e Italia. ¿El lema de la delegación española? The world championship for everyone (Un mundial de todos y para todos). “Fue una candidatura extraordinaria, preparada con ilusión y profesionalidad a partes iguales, innovadora, abierta a los cinco continentes, con una enorme vocación social y de promoción del baloncesto y de los valores que transmite”, subraya José Luis Sáez, presidente de la FEB.

Seis meses después, concretamente el 23 de mayo de 2009, y en Ginebra (Suiza), las 21 personas que formaban el grupo seleccionador decidieron por mayoría cuál sería el país anfitrión. Y fue uno de los mejores jugadores del mundo de toda la historia del basket, Arvydas Sabonis, quien mostró la tarjeta en la que se podía leer Spain. “Estaba convencido de que íbamos a ser capaces de ofrecer la mejor opción pero tuvimos que trabajar hasta el último segundo”, señala el presidente de la FEB. Y todo porque los otros dos candidatos expusieron argumentos muy sólidos. China, por ejemplo, venía de organizar de forma impecable los Juegos Olímpicos y contaba, además, con unas instalaciones impresionantes. Y la FIBA estaba interesada en apoyar a los italianos para que estos recuperaran un puesto en la élite. “Presentamos un proyecto muy ambicioso pero también con una total credibilidad y garantías de ofrecer una organización del más alto nivel internacional. Y contamos con el respaldo del Gobierno, de las instituciones locales, de grandes compañías, y de los medios de comunicación”, añade Sáez.

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Balón al aire. Conseguida la pelota en el salto inicial, la FEB tuvo que depositar en las arcas de la FIBA ocho millones de euros para arrancar la maquinaria. “Ese dinero vino respaldado por las sedes, las entidades financieras y la firma de un patrocinio con Tourespaña por cinco años”, indica Luis Giménez, secretario general y director Económico de la FEB. ¿Aportación del Estado? Subvención directa: cero. Eso sí, otorgó al evento la declaración de Acontecimiento de Excepcional Interés Público de la Ley de Mecenazgo. Por la misma, las empresas que apoyan el campeonato pueden conseguir deducciones de hasta el 90% en sus donaciones. “Esta es la caña de pescar. Luego hay que poner el anzuelo y conseguir los patrocinadores”, añade Giménez.

Unos patrocinadores que se dividen en varias categorías. Por un lado, los denominados Event Sponsors, con Caixabank, Endesa, Iberia y San Miguel. Por otro, los National Supporters, con Halcón Viajes, Mutua Madrileña, Vodafone, Sanitas y otras dos firmas con las que se sellará el acuerdo en breve. Y, por último, colaboradores que ayudan a la difusión como Nutrexpa, Adecco, Caser, Osborne, Danone… Tres niveles en los que, los del primero, aportan el doble que los segundos que, a su vez, contribuyen con el doble que los terceros. Además, a este elenco hay que unir las marcas que forman parte del engranaje publicitario de la FIBA, como Beko, Bwin, Champion, Molten o Tissot. “Solo en inversión publicitaria de los patrocinadores se calcula que se alcanzarán los 180 millones de euros, y el impacto económico directo se estima será de más de 315 millones con un gasto estimado de más de 40 millones entre los visitantes extranjeros, los españoles que se muevan de una sede a otra, y los propios residentes”, concreta el presidente de la FEB.

Para tenerlo todo a punto, se han realizado inversiones que rondan los 80 millones de euros en infraestructuras. De esa cantidad, unos 70 millones han ido a parar a la construcción del nuevo pabellón de Las Palmas y, el resto, a la mejora de las ya existentes.

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En busca del equilibrio. Con un presupuesto de unos 45 millones de euros, en la canasta de los ingresos cada una de las sedes aportará de media 12 millones de euros, mientras que los derechos comerciales y de patrocinio supondrán unos 14 millones, y la venta de entradas y hospitality 15 millones. Tickets, cuyo precio estará entre 15 y 200 euros. También se podrán adquirir abonos para seguir a un determinado equipo, o para una sede determinada. En total, unas 470.000 entradas que, en un 40%, se estiman serán adquiridas por turistas extranjeros. Para lograrlo,se ha puesto en marcha un plan por diferentes países para que la Copa del Mundo sea un motivo más para viajar a España.

En la cesta contraria, en la de los gastos, estos se dividirán en promoción y comercialización (12,5 millones), gastos operativos y de organización (13,7 millones), programas de fomento y preparación de las instalaciones para el periodo posterior al evento (10 millones), más el canon a la FIBA (8 millones). “Desde el primer momento hemos querido cerrar un presupuesto ambicioso pero, sobre todo, equilibrado. Por eso, más que pensar en beneficios, queremos hacerlo en nuevas inversiones en baloncesto”, apunta el presidente de la FEB.

La construcción de nuevas instalaciones (como el pabellón de Las Palmas), la adecuación o la ampliación de otras infraestructuras, la creación de un museo de la historia del baloncesto (llamado Espacio 2014, en la localidad madrileña de Alcobendas), o la puesta en marcha de un colegio para 350 niños, denominado Casa España, en Dakar (Senegal) son otras acciones relacionadas con la Copa del Mundo de Baloncesto. Un evento que ya se está desarrollando fuera de las sedes. Porque, por ejemplo, durante los dos últimos años se ha venido realizando un road show por 40 ciudades, en el que han participado más de 100.000 personas. También se ha divulgado el basket en más de 250 colegios. ¿Cuál será el legado final? “Me gustaría que fuera el de un nuevo modelo de gestión del deporte, el de una visión más social del mismo como herramienta de mejora y transformación”, manifiesta el presidente de la FEB.

Será el próximo 30 de agosto cuando 24 selecciones, con los hermanos Gasol (España), Andrés Nocioni (Argentina), Nicolas Batum (Francia), Omer Asik (Turquía), Ioannis Bourousis (Grecia) o Tiago Splitter (Brasil) pasarán, rebotearán y machacarán el aro contrario en un torneo en el que los actuales campeones del mundo, Estados Unidos, vuelven a partir como favoritos. ¿Quién será el campeón? Lo sabremos el 14 de septiembre cuando, después de 76 partidos, los árbitros den el pitido final y la escuadra triunfadora levante la denominada Copa Naismith. Sea o no el combinado nacional (ojalá que sí), el presidente de la FEB también quiere otra medalla de oro: “Queremos que a España le aporte un plus de marca país y que multiplique su proyección internacional”.

Si nos atenemos a las palabras de otra de las estrellas del baloncesto, Alexander Vólkov, durante la celebración del sorteo de grupos que se celebró en Barcelona en enero, el triple seguro que entrará: “Cuando este país se pone a hacer algo, lo hace, y muy bien”. Un buen punto de partida para sentar las bases de la Copa del Mundo de Basket femenino que se celebrará en 2018 y a la que España opta. ¡A por ella!