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José García-Carrión: “Sueño con ser la primera bodega del mundo”

La cita no es entre viñedos ni naranjos, ni en ninguna de las cuatro plantas que tiene repartidas por España, sino en la sede de Madrid. Allí nos recibe José García-Carrión ( Jumilla, Murcia, 1948). Y lo hace en una sala donde, en una mesa de reuniones, se agolpan diferentes envases de sus productos: a un lado, botellas de vino (representan el 60% de sus ventas), mientras que al otro, a modo de contrapeso, se sitúan los zumos (el 40% restante). Dos pilares de una firma familiar fundada en 1890 por su bisabuelo para exportar vino a Francia, y que facturó 850 millones de euros en 2013 (las previsiones para 2014 rondan los 940 millones). Casi 125 años después, y presentes en 155 países, el 45% de sus ingresos ya procede de fuera de nuestras fronteras. “En cuatro o cinco años queremos que esa cifra llegue al 75%”, apunta su presidente. Primera bodega de Europa por volumen, y cuarta del mundo, tras los ‘caldos’, los zumos, los gazpachos, las cremas y los caldos, su nueva apuesta para este año se llama sidra.

Con los pies en el suelo, ¿sueña con ser la primera bodega del mundo?

Claro que sí. En realidad, todo presente es un sueño del pasado. El mundo va tan rápido que, en los últimos quince años, los primeros puestos ya no los ocupan franceses ni italianos, sino bodegas de California. De hecho, las tres primeras son de allí, así como la quinta y la sexta. Durante la pasada década hemos hecho inversiones por 700 millones de euros, una cantidad que nos permitirá duplicar nuestro tamaño y ocupar esa primera posición en cuatro o cinco años.

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¿Cuáles son las armas con las que cuenta para conseguirlo? 

Primero con España, que agroalimentariamente tiene un potencial tremendo. No en vano poseemos el mayor viñedo del mundo. De hecho, en 2013 tuvimos la mayor cosecha mundial, sobrepasando a Francia e Italia. En este aspecto, seguiremos siendo los líderes mundiales. Por no hablar de la calidad. Respecto a Francia e Italia, en el conjunto de los vinos, es mucho mejor. También hemos puesto un pie en Chile porque si queremos llegar a esos volúmenes, estar en solo un país es arriesgado. Hemos firmado una joint venture, pero ya estamos viendo terrenos para tener bodega propia, en principio, para unos 30 millones de litros. Además, nos supone estar en otro hemisferio, con lo cual elaboramos cada seis meses. Esa cobertura es importante porque siempre puede haber una sequía, una desgracia meteorológica que merme mucho la vendimia de una región. Y, así, tienes la otra para ir regulando volumen.

¿El mundo del vino es como lo pintan algunas series de televisión, como Gran Reserva o Falcon Crest? Demasiadas disputas, puñaladas traperas… ¿O es solo ficción?

Esas series salieron un poco de la realidad pero exagerándola mucho. Es verdad que en el mundo del vino hay mucho de mirarnos el ombligo, mucho pique de familias, más que unión para comernos el mundo, que es lo que debería ser. Pero ni mucho menos es Gran Reserva o Falcon Crest. Dedicamos más tiempo al trabajo que a la intriga.

Pero ustedes han visitado mucho los juzgados. Y le pongo dos ejemplos: sus disputas con Pascual, en este caso por los zumos, o la lucha por tener el mismo nombre para cinco denominaciones de origen diferentes, que acabaron ganando recientemente. ¿Qué sintió cuando cosechó este último logro?

Una gran satisfacción por haberlo conseguido y un pelín de frustración porque hemos perdido una década en los tribunales. Los consejos reguladores se oponen a que con una marca hagas el mismo vino en distintas denominaciones de origen.Pero si exportas, y fuera está el gran mercado, a un japonés o a un americano no le puedes decir que invierta en diez o doce etiquetas, que es la oferta que llevábamos hasta ahora, una por cada región. Con lo cual creo que vamos a poder recuperar cierto retraso que llevamos.

Y respecto a Pascual, ¿alguna vez harán las paces?

Sí. Ya falta poco, si no las hemos hecho ya. La verdad es que con don Tomás [fundador de Pascual] siempre hubo una relación muy buena y nunca pasó nada. Luego, con la siguiente generación, hubo una competición frontal por el producto fruta-leche. Hemos terminado todo el tema de pleitos y, por nuestra parte, creemos que es más eficiente dedicarse a los mercados.

La entrevista completa en el número de marzo de la revista Capital, ya a la venta en su quiosco.