Economía General

La carne, en pie de guerra por la subida del IVA

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. ¿Dos? En este caso, la verdad es que se ha perdido la cuenta. Y es que cuando Hacienda habla de impuestos sube el pan, la leche, los huevos y hasta los pañales, lo que deja al consumo privado por los suelos. Así ocurrió con la industria cultural que, tras la subida del IVA, malvive (los más afortunados) como puede ante la huida de los espectadores, que no quieren vaciarse del todo sus maltrechos bolsillos para sacar una entrada para el cine y el teatro con un IVA al 21%. En cuanto a la energía, pues más de lo mismo. Empresas cerradas (las renovables) y otras, las grandes, que ven cómo sus beneficios caen por unos impuestos que han salido de la nada y que no arreglan el gran problema: el déficit de tarifa.

cerdoibéricoCon estos antecedentes, ahora le toca el turno de sufrir a la industria cárnica. Al menos eso es lo que creen que pasarán las principales asociaciones del sector que “han manifestado una profunda preocupación y rechazo” a la batería de medidas fiscales que se están preparando por parte del Gobierno.

Estas seis organizaciones (ANAFRIC, ANICE, ANPROGAPOR, APROSA, ASOPROVAC y FECIC), principales representantes nacionales de la cadena de valor cárnica, han señalado que una nueva subida de impuestos amenazará seriamente la viabilidad de las explotaciones de producción y las industrias de la carne y dificultará la recuperación económica de un sector básico para nuestra economía como éste –el de mayor dimensión de toda la producción agroalimentaria española-, que atraviesa ya una situación compleja de rentabilidad y costes crecientes.

Por ello, las organizaciones ganadero-cárnicas muestran su rechazo a la posible subida del IVA que se estudia en la anunciada reforma del sistema fiscal español, en la que muchos productos actualmente con el IVA reducido del 10% -como las carnes- pasarían a tributar con el IVA general del 21%.

vacasEsta eventual subida tendría efectos desastrosos en el sector, ya que afectaría al consumo, frenando el inicio de la incipiente recuperación económica, cuya clave es precisamente el incremento del consumo privado. Y, además, ahondará en la diferencia ya existente entre alimentos, ya que un producto básico como las carnes se ha visto históricamente discriminado por la diferente tributación que se le ha venido aplicando frente a otros artículos de la cesta de la compra, como la leche, quesos o huevos, que tributan con el tipo superreducido del 4%. Y por otro lado, una subida del IVA podría tener consecuencias sobre la recaudación. 

Si al final los temores de la industria se materializan estaremos hablando de un golpe casi definitivo a la línea de flotación de la cuarta industria española en importancia económica, con una facturación de 16.000 millones de euros, lo que supone el 20% del total del sector de la alimentación, y que empleo a cerca de 2 millones de personas, según la FAO. En definitiva, un sector básico para la economía, que genera riqueza y empleo y que no parece en la mejor posición para acumular más carga impositiva. Y es que no conviene olvidar que estamos hablando de pymes, en la mayoría, que ya sufre ante las dificultades para conseguir financiación, la volatilidad de los precios de las materias primas y los incrementos de la factura energética. Nuevamente no nos queda otra cosa que pedir: Montoro, no nos crujas más.