Empleo General

Dos tercios de la población activa global trabaja en la economía sumergida

El CEO de Randstad, Jacques van den Broek, ha publicado un artículo en la web de la OCDE en el que asegura que casi dos tercios de la población activa global forma parte de la economía sumergida. Una cifra espeluznante, teniendo en cuenta que la masa trabajadora mundial está compuesta por 3.000 millones de personas.

En opinión de van den Broek, este dato es un problema, “pues está ampliamente reconocido que la economía sumergida rebaja la calidad y las condiciones en las que se realiza el trabajo, daña el clima en el que se desarrollan los negocios porque se produce una competencia injusta, y pone en riesgo la sostenibilidad de los sistemas de protección social. Claramente, las actividades no declaradas no solo deberían disuadirse, sino regularizarse”.

Según este experto, hay dos causas para que se produzca este fenómeno. Hay quien piensa que su aparición es consecuencia de impuestos altos, corrupción en el Estado y excesivas cargas regulatorias. Otros estiman que se debe a una regulación ineficiente combinada con una falta de intervención en el mercado de trabajo y de protección social.

En cualquier caso, según un estudio realizado por Randstad, el porcentaje de economía sumergida varía mucho en los países avanzados. La horquilla varía entre menos de un 10% en Japón, Holanda, Reino Unido o Estados Unidos a más del 25% en zonas del este y sur de Europa. El estudio revela que, en los países con menor tasa de economía sumergida, las empresas tienen más fácil recurrir a contrataciones temporales, y ofrecen una mayor protección social para cuidar a los grupos de trabajadores más vulnerables. Para van den Broek, las contrataciones temporales no solo hacen disminuir la economía sumergida: “Los trabajadores pueden beneficiarse de una mayor flexibilidad, que les dará la oportunidad de desarrollarse y crecer, y de conseguir la conciliación entre vida y trabajo que mejor se adapte a sus circunstancias”.

Para este experto, un mercado de trabajo bien regulado es “inclusivo”. Permite y anima a participar a todas las personas en edad de trabajar y les proporciona un escenario para su desarrollo. “En la actualidad hay grupos como las mujeres, los jóvenes, ex trabajadores de edad avanzada o con baja cualificación que están subempleados y tienden a desaparecer en la economía sumergida. Es mucho más fácil crear más y mejores trabajos para estos grupos en un mercado laboral que combine flexibilidad y seguridad”, dice. Además, asegura, estas características propician una mayor productividad y traen crecimiento económico. En su opinión, no solo se debería animar a los gobiernos a crear un sistema de protección social que apoye a los trabajadores enfermos o a los que estén fuera del mercado laboral, sino a que favorezcan la creación de un mercado bien regulado para el empleo y las agencias de trabajo temporal.