Economía General

El demonio de Internet vuelve a salvar a la música

A menos que usted haya vivido en Marte es imposible que no haya escuchado alguna vez a músicos, jefazos de discográficas o responsables de productoras de conciertos dirigir sus envenenados dardos hacía Internet. Durante más de diez años la red de redes, y el uso que muchos hacían de ella, se había convertido en el anticristo de la música. Un demonio que iba a terminar con la industria. Pues bien, las últimas declaraciones que provienen de las mismas fuentes son bien distintas. Tanto es así que ahora parece que esa plaga de mil langostas que venía del mundo virtual es ahora la solución a todos los malos. Pongamos el ejemplo de Frances Moore, presidenta ejecutiva de la Federación Internacional de Productores Fonográficos, que esta semana declaró que “el negocio musical digital continua creciendo lo que es fundamental ya que la música es un activo multiplataformas y multidipositivos, que se integrará de manera cada vez más novedosa en los coches y hogares del futuro”.

Led Zeppelin.
Led Zeppelin.

Esta afirmación es una verdad como un templo. Pero llama poderosamente la atención que provenga de una de las instituciones que ha tratado, sin éxito, durante más de una década, de frenar todo avance tecnológico relacionado con la música. Así ocurrió con las plataformas peer to peer (como eMule) o con los servicios de streaming (como Spotify), a los cuales intentaron hundir primero con procesos judiciales millonarios y luego desacreditándolos. ¿Qué ha ocurrido para que el mal más virulento sea ahora el mayor activo de un sector? La respuesta es simple: No les queda más remedio.

dentroLa música ha tratado de defender su comercialización a través de soportes físicos (sobre todo el CD) cuando la sociedad demandaba que aprovecharan otras tecnologías, que Internet había puesto sobre la mesa. Ya no se trataba de acaparar discos que ocupan sitio en las estanterías sino de tenerlos todos en la nube o en un MP3 y escucharlos cuando se quisiera. A pesar del clamor popular, la industria de la música tardó mucho en cambiar su idea de negocio, lo que ayudó a que la piratería apareciera.

Por fortuna, esos tiempos parecen haber pasado y ahora la propia industria presume de números cuando se refiere a la parte digital del negocio. Así, el último informe mundial IFPI, la referencia del sector, asegura que en 2013, la música ingresó un total de 5.900 millones de dólares (4.235 millones de euros) por las ventas de música en soportes digitales, lo que representa un crecimiento del 4,3% con respecto a 2012. En total, el mercado digital ya representa el 40% del total de los ingresos musicales, que en su totalidad ascendieron a 15.000 millones de dólares (10.770 millones de euros).

Bruce Springsteen
Bruce Springsteen

Este importe global ha caído un 3,9% con respecto al año anterior. Un dato que se explica por el 12% que ha disminuido la facturación de las ventas de música con soporte físico. Es decir, si casi nadie compra Cds, y año tras año ( y van 10 seguidos) se ven cómo los números decrecen, ¿por qué sobrevive esta industria? Pues porque la parte digital crece año tras año y en dos o tres años ya será la principal vía de ingresos del sector.

Resulta evidente que Internet ha salvado a la música. Lejos de clavarle la tapa del ataúd, el auge de servicios como el streaming mantiene a las compañías. Tanto es así que estos servicios, ya sea en modalidad de suscripción como gratuita financiada con publicidad, han supuesto unos ingresos globales de más de 1.000 millones de dólares en 2013, un 51% más que el año anterior. Por otro lado, la facturación proveniente de servicios gratuitos como YouTube o Vevo han crecido también un 17,6%.

En definitiva, el streaming ya supone un 27% del negocio digital, mientras que las descargas directas (iTunes por ejemplo) representan el 67% del mercado. Por último los ingresos generados por la difusión de la música en radios y televisiones representan el 7,4% del total.

 

One Direction.
One Direction.

En España el cambio tecnológico también se nota en las ventas. El mundo digital también supone más del 40% del total. Pero se ha notado un estancamiento en los ingresos en 2013. Algo que ha hecho temblar a la industria nacional, ya que las ventas en soporte físico cayeron (y van 112 años de manera consecutiva) un 23% el año pasado.

 Sea como fuere, en la actualidad resulta casi imposible escuchar a nadie del sector criticar que los aficionados utilicen Internet para recordar los himnos de mitos como Led Zeppelin o Bruce Springsteen y que las más bisoñas descarguen como posesas el último disco de One Direction (el grupo más vendedor en 2013) a través de la red de redes. Parece que por fin la música y la tecnología se han convertido en buenas amigas. Más vale tarde que nunca…