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Mujer y jubilada: negro futuro

Las mujeres tienen un mayor riesgo de pobreza durante la jubilación. Esta es la principal conclusión del Estudio del IESE y de VidaCaixa “Impacto de las pensiones en la mujer. Jubilación y calidad de vida”. Los datos son concluyentes: el salario femenino, de media, supone un 77% del salario masculino (una diferencia salarial que conlleva desigualdades en las futuras prestaciones de jubilación); la pensión media de los hombres es de 1.067 euros, frente a los 659 euros de las mujeres, es decir, un 38% inferior, con el consiguiente riesgo de pobreza femenina; y los hombres trabajan, de media, 43,4 años, mientras que las mujeres sólo lo han hecho de forma remunerada un promedio de 12,8 años, la cifra más baja de Europa.

Según las proyecciones del INE, la esperanza de vida al nacer será, en 2021, de 81,2 años para los hombres y de 86,5 años para las mujeres, llegando en 2051 a los 86,8 años para los varones y a los 90,8 años para ellas. De hecho, el aumento de la esperanza de vida y descenso de la natalidad, hacen ya de España uno de los países más viejos del mundo. La esperanza de vida de la mujer es 5 años superior a la del hombre, por lo que se puede hablar de una “feminización de la vejez”.

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Por si fuera poco, la mayoría de conflictos de conciliación entre trabajo y familia se resuelven porque la mujer renuncia durante un período de tiempo a un trabajo remunerado o bien reduce su jornada laboral. Esta tendencia se vuelve en contra de la mujer en particular, y de la familia en general, al ver reducida su renta actual y su futura pensión de jubilación. Trabajar menos horas fuera de casa y durante menos años tiene un impacto negativo en la renta actual y futura.

Además, la aportación media de un hombre entre los 50 y los 65 años a su plan de pensiones privado es un 21% superior al de la mujer (2.156 euros frente a 1.798 euros). Y mientras un 65% de los hombres, de entre 65 y 74 años, sufre alguna enfermedad o problema de salud crónico, las mujeres que los padecen son el 71%. Por tanto, y según el citado estudio, son ellas quienen tienen mayores posibilidades de acabar como dependientes y caer en nivel de pobreza. “Muchas mujeres pueden llegar a percibir una pensión que no les permita el acceso a un nivel mínimo de calidad de vida”, se puede leer en el estudio. Y se hace la siguiente pregunta: Si la mujer cobra de media un 30% menos, aporta un 20% menos a planes de pensiones privados, obtiene un 41% menos en prestaciones privadas, percibe un 38% menos de pensión pública y, además, vive cinco años más que el hombre, ¿cuál será su calidad de vida futura?