Economía General

Casados con el trabajo

El BYOD es el último grito tecnológico que empieza a imponerse entre las empresas europeas. ¿Y qué es el BYOD? Pues ni más ni menos que el uso por parte de los empleados de sus dispositivos personales para su propio trabajo, bien sea el smartphone o la tableta.

Una técnica que permite ahorros muy importantes a las compañías, sobre todo en costes tecnológicos, y que eleva la productividad de los trabajadores. De hecho, según el Oracle BYOD Index Report, está muy de moda en los países nórdicos, aunque son Alemania y Suiza los que están a la cabeza. Sin embargo, en la cola se encuentra países del Sur como España, Portugal e Italia, en donde hay una mayor resistencia por parte de los empresarios a adoptar esta nueva forma.

¿Y por qué esa resistencia? Pues muy sencillo, el 44% cree que solo permitiría emplearlo en sus organizaciones en circunstancias excepcionales. Un 29% restringiría el acceso a los empleados senior, mientras que el 22% asegura que tiene prohibido almacenar información de la empresa en sistemas ajenos a ésta.

Sin embargo, Enrique Martín, director de preventa de tecnología de Oracle Ibérica, asegura que en muchas ocasiones “supone un problema para la conciliación”, ya que “estamos conectados y tenemos nuestro puesto de trabajo en casa, con el consiguiente riesgo de no desconectar”.

De hecho, en empresas como Siemens, ya se ha pedido que se regule la forma de estar “permanentemente conectado”. Martín asegura que es “una ventaja competitiva”, pero que hay “ciertos límites que no deben sobrepasarse, ya que existe riesgo de que se pida que se esté permanentemente conectados”.

Sea como sea el debate está servido. Conexión en movilidad y con nuestros propios dispositivos… ¿Sí o no? En Francia, por ejemplo, ya han decidido limitar la disponibilidad de los trabajadores de las consultorías y las ‘telecos’, a partir de ahora sus empleados tendrán que apagar el móvil para que los jefes no invadan sus horas de descanso.