General Mercados

Bienvenido a la empresa, Mr. Smith

Año 2012. El Grupo Abertis integra, junto a Brookfield Infrastructures, la empresa OHL Brasil (actualmente, Arteris) y nombra a un nuevo CEO: David Díaz. Una persona que formaba parte de la corporación y de plena confianza de la alta dirección. ¿Qué sucede con el entonces CEO de OHL Brasil, José Carlos Ferreira de Oliveira? Que fue designado presidente honorario, cargo que ocupa en la actualidad. ¿Y con el resto del equipo directivo? Que pasó a formar parte del Grupo Abertis. En total, siete personas (incluyendo a David Díaz) que conforman la cúpula de Arteris. “Disponemos de casi un centenar de ejecutivos con doce nacionalidades diferentes”, afirmó Francisco Reynes, consejero delegado de Abertis, en un encuentro con los medios de comunicación. En concreto, el 40% son españoles, el 19% chilenos, el 15% brasileños y franceses, y el 10% de otras nacionalidades. “La internacionalización es una de las líneas estratégicas de crecimiento de la compañía. Es posible, por tanto, que en el futuro se vayan incorporando nuevos directivos internacionales en tanto en cuanto el grupo vaya incrementando su presencia en nuevos países”, apuntan.

¿Una aguja en un pajar? Ni mucho menos. En el caso del BBVA, por ejemplo, en su management team, compuesto por alrededor de 2.000 profesionales, hay 34 nacionalidades distintas. “Su porcentaje viene creciendo de forma progresiva y, en la actualidad, se podría situar en más del 45%”, señalan desde la entidad financiera. Otro caso: en la cadena hotelera Meliá, el 37% de sus directivos de oficinas corporativas son ciudadanos de 19 territorios diferentes. Un tanto por ciento que, en el caso de directores de hotel, sube al 44%, originarios de 24 países. Además, algunos de sus directores generales de región son extranjeros, y dos de los altos ejecutivos, de un total de seis, también: un francés y un británico. “Lo que aportan es, además de la diversidad, que es de gran valor para enriquecer la compañía en su conjunto, el conocimiento del destino y de las costumbres del cliente local, las peculiaridades de gestión hotelera en cada mercado, o su experiencia en estos lugares”, concretan desde esta enseña que está presente en 35 países.

directivo

Junto al know-how del país, y a la pericia profesional, otro aspecto relevante que incide en su contratación son las denominadas relaciones institucionales. “Deben actuar de facilitadores desde cualquiera de sus distintas vertientes, favorecer el desarrollo del negocio, y proporcionar conocimiento de la legislación local, cultura y costumbres del país, entre otros aspectos”, matizan desde Sacyr. El porcentaje de directivos no españoles que trabajan en el grupo constructor es del 33% (66 de 198), repartidos en 13 países, y de cuatro procedencias distintas (Chile, Irlanda, Portugal y España).

Expatriados o locales. Más del 10% de los high executive del Banco Santander tienen una nacionalidad diferente al lugar en el que trabajan. “Demandamos un perfil global, líderes capaces de gestionar negocios en diversas naciones, innovador, y que combine la diferenciación y la asunción de nuevos riesgos en distintas geografías”, matizan desde la entidad financiera.

Una necesidad que se convierte en virtud cuando, parado el mercado interno, como coloquialmente se dice, hay que buscarse las habichuelas en otros lares. De ahí que la mayor internacionalización de las empresas españolas haya hecho posible este escenario. “Muchas empiezan a tener una parte significativa de su rentabilidad y de su volumen de ventas fuera”, apunta Luis Reis, administrador delegado de Hay Group. Dos botones de muestra: la facturación de Sacyr en el exterior representó, en 2013, el 53% del total, frente al 41% del año anterior; mientras que las ventas de Acciona fueron de 6.607 millones de euros (3.894 millones en España, y 2.713 millones allende los mares).

Lo habitual, cuando se adquieren firmas en otros países, es que directivos nacionales acaben haciendo las maletas y pongan rumbo a sus nuevos destinos. “Envían a alguien de confianza para que lleve el proceso de fusión, supervisión, reestructuración y lanzamiento”, manifiesta Pablo Urquijo, director general de Experis Perm. Pero, después de un tiempo, el CEO acaba siendo local. “Suele haber un periodo de transición, entre tres y cinco años, hasta que se da con alguien que asuma ese rol”, añade Urquijo.

Asimismo es bastante común que una parte, habitualmente la relacionada con las finanzas, sea oriunda de la zona. “Los perfiles más técnicos suelen estar encabezados por personas locales”, indica Miguel Mercado, director de Randstad Professionals. Es una cuestión de lógica: son los nativos quienes conocen al dedillo la legislación fiscal o laboral. De ahí que, casi el 90% de los directivos extranjeros del BBVA, realicen su actividad en su país de origen, por ejemplo.

Y se repite con bastante asiduidad que el responsable de relaciones institucionales sea foráneo, así como el hecho de que determinados puestos, caso del director de ventas, o del responsable de logística, sean ocupados en un primer instante por expatriados. ¿Y qué sucede si no se compran empresas, sino que se llega a acuerdos de colaboración? “Cuando se aborda la entrada a un país como socio de una empresa allí radicada, lo normal es que se mantengan los cargos ejecutivos”, manifiestan desde OHL. La constructora tiene en plantilla a 47 directivos no españoles, y ocupan cargos como directores generales en empresas filiales, o directores de proyectos. Sea el desembarco como sea, todos ellos no solo consolidarán los mercados en los que sus compañías están presentes, sino que también favorecerán la apertura de otros nuevos.