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Cristóbal Ripoll: “La innovación es lo que te hace mirar hacia el futuro”

Si le preguntaran qué tienen en común el Museo Reina Sofía, una de las pinacotecas más emblemáticas de Madrid, con el Allianz Arena, el estadio del Bayer de Munich, seguramente su respuesta sería que nada. Craso error. Ambos están iluminados por Osram, el segundo fabricante de luz en el mundo. Una firma que nació en Alemania, en 1906, y que abrió sus puertas en España el 26 de febrero de 1914 con el nombre de Fábrica de Filamentos Metálicos. Hubo que esperar hasta 1921 para que cambiara su denominación por la de Osram Fábrica de Lámparas y, ya en 1993, cesó su actividad fabril para centrarse en la logística y la distribución para España y Portugal. En su sede de Tres Cantos (Madrid) nos recibe su director general, Cristóbal Ripoll.

Osram cumple un siglo en España. Sople unas hipotéticas velas y pida un deseo…

Cien años más (sonríe).

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Los españoles, quizás, se hubieran decantado por que les bajaran el recibo de la luz. ¿Considera que pagamos una luz excesivamente cara?

Todos lo que buscamos es economizar. Al máximo. Y ahí Osram está haciendo una labor importante con nuevas tecnologías con las que se pueden conseguir ahorros que pueden llegar hasta el 80% de esa factura eléctrica que siempre consideramos alta.

Pero adquirir esos productos, ¿es una inversión cara o barata? Porque cuando salieron las bombillas de bajo consumo su precio era bastante más elevado que las tradicionales.

Es una inversión rentable. Con el paso del tiempo los costes de fabricación han ido bajando. Y estos menores importes se han ido trasladando al precio de venta. Por tanto, los periodos digamos de amortización de compra también se han reducido. Una bombilla en año y medio, o dos años, está amortizada, con lo cual ya se empieza a ahorrar. Aunque siempre dependerá del consumo que tenga y de cuántas veces se le de al encendido.

¿Quién invierte más en el ahorro en este tipo de producto: las empresas o las familias?

Los dos. En los últimos meses, influidas por los cambios de tarifa eléctrica, las familias están sustituyendo sus lámparas antiguas por otras más eficientes que, además, mantienen los niveles de iluminación. Y las empresas ha hecho de este campo uno de los pilares de su política de ahorro energético. Claramente estamos notando que se están produciendo este tipo de inversiones. La crisis nos ha hecho ser más ahorradores en luz.

¿Cómo ha afectado la crisis a la compañía?

La crisis, y el propio mercado de la iluminación, que está cambiando, nos ha llevado a hacer una gran transformación. Nos ha afectado tanto desde el punto de vista tecnológico como bajo la óptica de la organización, de nuestras fábricas, y de las personas.

De hecho, y hasta 2015, reducirá su plantilla en 8.000 personas y cerrará diez de sus 43 fábricas en todo el mundo. ¿Afectará de alguna manera a España?

No. Hay que tener en cuenta que hemos vivido un cambio en el modelo de producción. Hemos pasado de una tecnología en la que se trabajaba el filamento a otra basada en los semiconductores. A ello hay que unir la capacidad de adecuación a los costes para poder ser competitivos. La mayor parte de esta reconversión ya está hecha, y ahora se trata de ir realizando ajustes finos. De hecho, hemos abierto una nueva fábrica en China, para competir en los mercados asiáticos, y otra en Italia. Nuestra apuesta también es fabricar en Europa.

¿Cómo se hace frente a una competencia tan dura como la de Asia?

No perdiendo nunca las promesas de marca. Y las nuestras son innovación y calidad. Con ellas procuramos ser competitivos. Esta es nuestra forma de hacer. Durante los últimos años hemos transformado la empresa muy rápidamente y gracias a ello estamos obteniendo unos resultados adecuados y resistiendo estos embates. Nunca hay que olvidar el hecho de por qué estás aquí. Y la promesa de innovación y calidad de los productos es algo que sigue con nosotros después de cien años, y que seguirá estando.

 ¿Por qué momento está pasando la industria de la iluminación?

Desde 2007, hasta 2013, el mercado se ha reducido alrededor de un 44%. Pero todo lo relacionado con la tecnología LED está creciendo debido al ahorro energético y porque es capaz de proveer del mismo nivel de iluminación. Por eso, a nivel mundial, la tendencia es in crescendo. Además,y de cara a 2020, prácticamente el 66% del mercado será digital. España seguirá la misma tendencia. De hecho, ya estamos notando una ligera aceleración.

¿También se nota ese impulso en la economía española? ¿Se atisba ya la luz al final del túnel?

En estos momentos los principales indicadores económicos muestran un ligero cambio de tendencia. Esto es positivo porque hasta ahora estábamos acostumbrados a vivir con indicadores negativos. Nosotros también lo hemos notado ligeramente en nuestras ventas. Ahora lo importante es que estos cambios macroeconómicos se noten mucho más en la economía del día a día. Tenemos un problema muy importante, que es el paro. Ahí hay que seguir avanzando. Y siempre manteniendo un cierto criterio de prudencia.

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Porque en el camino se pueden ver apagones…

Claro que sí, aunque esperemos que no. Todo dependerá de cómo seamos capaces de reactivar la economía en el más amplio de los sentidos. También es importante el clima. De momento, hay un clima de mejora en la economía, pero la gente también quiere mejorar, lo que genera una expectativa más positiva. Otros dos temas importantes son el consumo y el crédito. Si se van reactivando estoy convencido de que la economía española saldrá adelante. La cuestión es el tiempo. Llevamos demasiados años de crisis. Por eso hay que seguir un ritmo tratando de conquistar el futuro, aunque con un cierto criterio de prudencia. Todas las cosas equilibradas al final son sostenibles.

¿Y cómo se ve a España desde Alemania? ¿Cuándo habla con los directivos de la central perciben que algo está cambiando en nuestro país?

No cabe duda de que en los últimos años existía una cierta preocupación por la economía española, pero también una gran confianza. Lo que sí noto es la fe de nuestros directivos en Alemania con la compañía en España. Aquí se ha hecho un buen trabajo, que no viene de ahora, sino de muchos años atrás. En Alemania están satisfechos de cómo se ha gestionado la crisis en España. Vamos a tratar de que ésto se convierta en una realidad mejor.

¿Se hace suficiente I+D+i en España? ¿Tiene los suficientes apoyos?

Se hace bastante pero es una asignatura pendiente. Las empresas españolas tenemos que concienciarnos de que es necesario dedicar una parte de los presupuestos a esto. No se trata solo de un aspecto de ayudas, que tienen que estar, también es cuestión de cultura. Ahí se puede mejorar mucho. En Osram, a nivel mundial, dedicamos el pasado año alrededor del 6,5% del presupuesto a innovación que es lo que te hace permanecer y mirar hacia el futuro. Todo lo que se innova, si se vende, tiene éxito. Si innovas, y al final no se acepta por el mercado, está muy bien, pero…

¿Es ese el problema de las empresas españolas? ¿Pensar que si no triunfan con sus trabajos van a perder dinero? ¿Demasiado miedo al fracaso?

Esa es una buena reflexión. Cuando uno habla de innovación hay un aspecto que es fracaso. Cuando se innova, unos triunfan y otros fallan. Ésto hay que aceptarlo. Quizás el miedo al fracaso es un tema que preocupa mucho, pero en el que hay que avanzar. Hay que apostar por la innovación sin lugar a dudas.

Sin olvidar que le damos demasiada importancia al que dirán de nosotros si no lo hacemos bien…

Ese es un cambio cultural que debemos conseguir.

Si hablamos de edificios, ¿en cuál de ellos se ha quedado con la boca abierta diciendo qué maravilla de iluminación?

Uno en el que estamos nosotros, que es la T4 del aeropuerto de Barajas. Si nos fijamos, es una combinación entre luz natural y luz indirecta, con unos niveles de iluminación muy buenos. Es una buena acogida a todos los visitantes que llegan a Madrid.

¿Y a cuál le cambiaría completamente su iluminación?

No voy a concretar, pero basta pasearse por algunas calles de diferentes ciudades de España para pensar que aquello se puede mejorar sensiblemente. Aquí hay un importante mercado de futuro porque se pueden conseguir ahorros importantes. Y el siguiente paso, cuando tengamos un nivel mayor de inversiones, tendrá que ver con la iluminación de fachadas y monumentos. Ahí se puede mejorar mucho: cambiar la luz en función del momento, proporcionar mayor o menor iluminación e, incluso, darle color. En este campo hay oportunidades muy interesantes.