Economía General

Hacendistas y economistas

Hace unas semanas u8n grupo de expertos en materia fiscal entregó al Gobierno su informe sobre la reforma fiscal que requiere la economía española. Era un informe de hacendistas no de economistas y la diferencia es importante.

Desde principios del siglo XX ha habido en España excelentes hacendistas entre los que destaca Flores de Lemus que estuvo a la cabeza de ellos durante más de un cuarto de siglo. Entonces de acuñó el concepto de suficiencia que es la mayor preocupación de un hacendista. Los ingresos del Sector público deben ser suficientes para que el Estado cumpla con sus fines sean cualesquiera estos. Un economista y , sobre todo un dirigente consciente de lo que significa la economía, debe pensar en qué medida los impuestos pueden interferir en el funcionamiento de la actividad económica.

La historia está llena de ejemplos de naciones destruidas por impuestos impagables por los súbditos. Una de la que se tiene constancia fue la pérdida del imperio romano de occidente reconquistado por Justiniano y perdido pocos años después porque ni en Italia ni en el norte de Africa pudieron pagar los impuestos que eran necesarios para mantener el ejército y sobre todo , el tren de gasto del palacio y la ciudad de Constantinopla . El intento de llegar a la suficiencia destruyó una parte importantísima del imperio bizantino.

Probablemente el rey que implantó por primera vez la progresividad del impuesto sobre la renta y el patrimonio, fue el rey de Prusia Federico Guillermo I, que fue el segundo rey de su país y que se le conoció como el “rey sargento”. Su propósito era tener en filas un ejército de 100.000 hombres para hacer respetar su reino y para ello cada súbdito debió pagar todo lo que podía, los ricos más que proporcionalmente que los pobres porque eso permitía mayor recaudación para los fines del rey. El brillante uso que hizo de ese ejército su hijo Federico II transformó para siempre al reino de Prusia que vivió desde entonces cuasi militarizado, como es bien sabido.

El siglo XVI español fue característico de lo que sucede cuando se abarcan gastos públicos por encima de las posibilidades de la economía. En este caso las quiebras del estado provocaron un desastre económico aún mayor de lo que hubiera ocurrido con los impuestos necesarios a esos gastos.

Volvamos a nuestro tiempo. Parece necesario considerar si las necesidades imprescindibles del Sector público en España pueden satisfacerse mejor a largo plazo alcanzando la suficiencia sobre los gastos actuales con mayores impuestos o conseguir mayor crecimiento de la economía para, en unos pocos años, poder financiar esas necesidades con mayor facilidad. Es , por supuesto ,una opción difícil de tomar y más aún de explicar a unos ciudadanos que hablan de derechos económicos como si estos dependieran de leyes y no de productividad, de los deseos de la mayoría en vez de una buena ordenación de la economía.

Desde el fin de la segunda guerra mundial el gasto público ha crecido extraordinariamente porque se ha hecho cargo de la satisfacción de necesidades de los ciudadanos que antes corrían a cargo de los recursos de los propios ciudadanos, con el fin de conseguir la llamada cohesión social. Durante los años transcurridos esta posibilidad de los estados se ha consolidado en lo que se llaman derechos que se han manifestado en una rigidez extraordinaria del gasto de los presupuestos estatales. Como ,además, se contagian de unos países a otros, en Europa sobre todo, el resultado es que el gasto público que debería tener una cierta flexibilidad se ha convertido en una carga que tiende a crecer de manera inexorable.

Pero esta situación de crecimiento continuo tiene un límite que está a punto de alcanzarse, cuando el aumento de impuestos en porcentaje de las rentas se convierte en una rémora para el desarrollo de la producción.

Mientras el problema de fondo no se resuelva los presupuestos tienden a ser insuficientes en cualquier circunstancia, y el intento de alcanzar la suficiencia un anhelo inalcanzable. El problema se vuelve espacialmente inconveniente en momentos como los actuales en los que se comienza a atisbar una recuperación de la actividad económica que se ve entorpecida por una necesidad recaudatoria para mantener el volumen de gasto que se considera necesario . Es uno de los momentos en los que la suficiencia puede llevarnos a una insuficiencia mayor.