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Salvemos a las marcas, la gran industria de España

Cuando se mencionan las industrias sobre las que gira la economía española hay dos que siempre salen a la palestra: el turismo, el automóvil y, sí también está, el ladrillo. Esta clasificación parece inamovible. Solo cambiará si este país es capaz de encontrar otro modelo productivo, algo que parece improbable, para qué engañarse, por el momento. Sea como sea, lo que es una realidad es que ninguna de estas tres categorías es nada sin la presencia de otra mayor. Nos referimos a las marcas, la verdadera potencia industrial de España, y casi de todo el mundo.

dentro-1¿Exagerado? Para nada. Y como muestra tenemos un informe elaborado por OEPM y ANDEMA titulado “El impacto de las Marcas en la Economía y en la Sociedad Españolas”, que deja claro el poder que tienen las firmas en las grandes cifras macro. Según este estudio, las marcas generan aproximadamente un total de 6,1 millones de puestos de trabajo. Esta cifra supone un 33,09% del total de empleo generado en la economía española. Además el PIB atribuible a este apartado supone aproximadamente un 40% del total, lo que equivale a un valor superior a los 420.000 millones de euros. En cuanto a los impuestos, las marcas aportan 73.500 millones de euros en tributos, el 46,1% del total. Siguiendo con este apartado, el impuesto de Sociedades pagado por las marcas roza los 8.500 millones, más de la mitad del total recaudado (52,34%).

Por si estos datos no fueran suficientes, tenemos el de las inversiones en I+D atribuibles a las marcas. Esta partida es de 4.100 millones de euros, un 55% del global español.

Pues bien, todo eso está en peligro. Como bien decíamos en el titular de este post, las marcas están en serio peligro. El gran enemigo de las mismas recibe el nombre de falsificaciones, una lacra que está poniendo en riesgo a muchos sectores y que, con las crisis, crece de forma constante. Sirva como ejemplo que la Agencia Tributaria intervino más de dos millones de productos falsificados en 2013, cuya puesta en el mercado hubiese supuesto 231 millones de euros. Además, en el mismo periodo, el Cuerpo Nacional de Policia y la Guardia Civil requisaron más de cinco millones de objetos falsos, valorados en más de 810 millones de euros.

dentro-2En decir: solo el mínimo porcentaje que las autoridades lograron capturar suponen más de 1.000 millones de euros. Una cifra nada desdeñable que se queda en anécdota si se tiene en cuente el total de lo que puede mover el mercado negro. En cuanto a los sectores productivos más afectados por las falsificaciones se encuentran el textil, los perfumes, las gafas y los componentes electrónicas, que suponen el 60% del total de los artículos requisados.

Ante esta situación, la única vía que contemplan las patronales del sector para frenar a este silencioso enemigo pasa por trasladar al consumidor todos los efectos negativos de estas prácticas fraudulentas. Unas indicaciones que no acaban de calar en una sociedad acostumbrada al gratis total. Decir que las falsificaciones destruyen empleo, suponen una pérdida de impuestos, generan economía sumergida, ayudan al crimen organizado así como a la explotación laboral y al blanqueo de capitales no calan entre unos españoles a los que la crisis quizá haya imposibilitado acceder a productos de marca, la primera industria española.