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Así se rueda un taquillazo

Nadie en su sano juicio podría pensar que la película nacional más taquillera de la historia en España sería una comedia romántica, con un presupuesto de solo tres millones de euros. Como habrán adivinado se trata de Ocho apellidos vascos, la cinta que ha batido todos los récords con una recaudación que ya supera los 70 millones de euros. Un negocio redondo que, por si fuera poco, ha desafiado las normas a la hora de crear un éxito de masas. Es decir: estrellas de relumbrón, argumento internacional que permita estrenar en cientos de países, y una maquinaría de marketing que sea capaz de crear interés por la película.

ocho-apellidosNada de eso tenía en su haber Ocho apellidos vascos. Contaba con dos actores conocidos (Karra Elegalde y Carmen Machi) pero no eran primeros espadas. Tampoco dispuso de promoción previa. Es más, su ajustado presupuesto no permitió invertir un solo céntimo en el preestreno, un acontecimiento clave para levantar expectativas y conseguir repercusión. Y qué decir del argumento. Las aventuras y desventuras de un sevillano de pro (gomina y caracolillos incluidos) en tierras vascas, a la caza del amor de su vida, no parece ser una historia capaz de llevar a los cines a nadie nacido fuera de nuestras fronteras. No ha hecho falta. Los más de 10 millones de españolitos que han pasado religiosamente por taquilla han permitido a este film derrotar a otros proyectos más ambiciosos y con presupuestos mayores, como Lo imposible, Los otros y Planet 51.

Emilio Martínez Lázaro, director de Ocho Apellidos Vascos.
Emilio Martínez Lázaro, director de Ocho Apellidos Vascos.

¿Se trata, por tanto, de un éxito inesperado? ¿De un hecho inconcebible en el Séptimo Arte y que no se volverá a repetir? “No es tan casual como pudiera parecer. Desde hace tiempo habíamos identificado que en países de nuestro entorno, como Francia e Italia, triunfan comedias locales. Se suelen estrenar en Navidades y recaudan unos 20 millones de euros. España no es tan diferente y eso nos llevó a creer que el fenómeno se podría repetir”, asegura Ghislain Barrois, consejero delegado de Telecino Cinema. Los números demuestran que la productora de cine de Telecinco tuvo buen ojo a la hora de seleccionar este proyecto. Pero, cuidado, el éxito de Ocho apellidos vascos no es solo cosa de intuición. “La historia de la película la construimos aquí. A nosotros nos llegó un guión que era una sucesión de sketches. Había que crear un hilo argumental y se nos ocurrió la idea de la comedia romántica. Luego también nos encargamos de buscar al director”, añade un orgulloso Barrois, que sabe que este film es la excepción que confirma la regla.

Ghislain Barrois, consejero delegado de Telecino Cinema
Ghislain Barrois, consejero delegado de Telecino Cinema

Y es que si eliminamos de la ecuación la cinta dirigida por Emilio Martínez Lázaro, el resto de películas españolas que han arrasado en taquilla sí que buscaron conquistar otros mercados. Ese es el caso de Los otros, la película dirigida por Alejandro Amenábar se estrenó en 2001 y, a día de hoy, es el mayor éxito mundial del cine español, con una recaudación de más de 200 millones de euros. “En un principio, el director escribió el guión en castellano, ya que la historia se desarrollaba en Chile. Pero tras estudiarlo bien se decidió convertir la película en internacional. Por eso se rodó en inglés y desplazamos la acción a la Isla de Jersey”, explica Fernando Bovaira, productor de la obra.

otros4Camino a seguir. No contentos con el traslado geográfico y lingüístico, la antigua Sogecine y Las Producciones del Escorpión, nombre de las firmas que estaban detrás de Los otros, decidieron tirar la casa por la ventana y contratar a estrellas internacionales para transformar este thriller psicológico español en un fenómeno mundial. Así fue como en el proyecto aterrizó la actriz Nicole Kidman. “La esperamos durante más de un año para que terminara el rodaje de Moulin Rouge. Y ya cuando lo teníamos todo preparado, se lesionó la rodilla. Otra vez nos tocó retrasar el rodaje durante más de un mes. Un tiempo en el que hubo que limar las diferencias culturales que había entre la industria americana y la española. Ese fue mi papel en este proyecto”, recuerda Bovaira desde su despacho en Mod Producciones, su productora actual. Al final, todos los esfuerzos tuvieron recompensa y la película arrasó en el mundo. Mención especial merecen los más de 100 millones de dólares que se recaudaron en la taquilla americana, un hito jamás igualado por una producción realizada por un equipo 100% español.

Nicole Kidman, protagonista de Los Otros.
Nicole Kidman, protagonista de Los Otros.

Además de obtener un taquillazo global, Los otros se encargó de enseñar a todos que en España también se podía hacer cine comercial y de calidad, con capacidad para atrapar a millones de espectadores. En otras palabras: la película de Alejandro Amenábar fue la primera, si no contamos las obras de Pedro Almodóvar, que descubrió el camino de la financiación y la distribución internacional. Esto fue clave para que la industria española, acostumbrada a realizar películas low cost, se convenciera de que podía trabajar con grandes presupuestos y crear otro tipo de productos más allá de las rancias españoladas, que habían provocado que la juventud renegara del cine nacional. “No lo tuvimos fácil. Lidiar con una estrella nos trajo muchos problemas. Pero, en parte, gracias a contar con Nicole Kidman, el producto en su conjunto se pudo vender en todo el mundo. Esa es la clave para tener éxito en el cine moderno. Tienes que hacer proyectos ambiciosos con propuestas narrativas que interesen a la mayoría y que no se puedan amortizar solo con la taquilla nacional”, dice Bovaira.

Secuencia de Los Otros.
Secuencia de Los Otros.

Los otros cumple a la percepción con este principio. Con un presupuesto de 21 millones de euros, la película obtuvo en España una recaudación de 27 millones. Un negocio nada espectacular si no fuera porque allende nuestras fronteras consiguió más de 180 millones. El caso de Lo imposible es idéntico al de la producción de Fernando Bovaira. Aquí también contamos con un argumento de alcance internacional (narrar la historia de una familia que sobrevivió al tsunami de Tailandia en 2004), asimismo se buscó a una estrella de Hollywood para protagonizar el film. En este caso la elegida fue Naomi Watts. La película contaba con un presupuesto de 30 millones de euros y recaudó más de 180 millones, de los que 40 millones correspondían a la taquilla española. “Nunca creímos que con lo conseguido en España se pudiera recuperar la inversión”, explica Belén Atienza, de Apache Films, una de las productoras que trabajaron en el proyecto.

imposible-4Lo imposible fue posible. El afán por conquistar otros países llevó a que la película fuera planteada como una producción americana. El mayor reto estribaba en recrear el tsunami de manera que fuera creíble. “Tardamos más de un año en lograrlo. Los responsables fueron la empresa española El Ranchito que hizo un gran trabajo. Tanto fue así que muchos nos preguntaron cómo había sido posible que recreáramos la ola con tanto realismo”, comenta Atienza. El éxito de los efectos visuales fue tal que originó un curioso problema al equipo: convencer a las distribuidoras internacionales de que Lo imposible no era una obra de Hollywood, sino una producción española. “Tardamos más de un año en obtener la financiación internacional, lo que provocó que el proyecto en su conjunto durara cuatro años. Quizá una multinacional lo hubiera alcanzado en menos tiempo. Pero es lo que tiene ser una productora independiente”, añade Atienza.

Naomi Watts en Lo Imposible.
Naomi Watts en Lo Imposible.

A pesar de los contratiempos, Lo imposible se convirtió en la segunda película española más taquillera de la historia, tanto en nuestro país como en el exterior. Un hito que solo se pudo conseguir al contar además con la coproducción de Telecinco Cinema. “Ellos fueron fundamentales para lograr la conexión emocional con el espectador, que es la clave para el triunfo de cualquier película”, reconoce Atienza. Al contrario que con Ocho apellidos vascos, el presupuesto del film dirigido por Juan Antonio Bayona, y su preventa en mercados internacionales, permitía a la productora de Fuencarral utilizar toda su artillería para crear expectación antes del estreno. Por este motivo, María Belón, la protagonista en la que está basada Lo imposible, empezó a recorrer los estudios de Mediaset y a aparecer en todos los programas de las cadenas del grupo para lograr que el público entendiera que lo que iban a ver en la gran pantalla era una historia real. “La comunicación es clave para generar un evento. Hay que dar a la película la oportunidad de que la sociedad quiera verla”, añade Atienza. “Sabemos promocionar bien un producto. Todos en la casa reman en la misma dirección y las cadenas se ponen a nuestro servicio por orden de Paolo Vasile, el consejero delegado del grupo. Pero si no tienes una película redonda en tus manos nada de esto sirve para nada. Por mucha campaña que hagas en tus televisiones, un bodrio no vende”, explica Ghislain Barrois.

Juan Antonio Bayona, director de Lo Imposible.
Juan Antonio Bayona, director de Lo Imposible.

Triunfando en animación. Además de mostrar al mundo que España también podía ser top a la hora de crear efectos especiales, Lo imposible también enseñó otra forma de hacer rentable el cine. “Si quieres trabajar con grandes números, hay que meterse en proyectos en los que por lo menos tengas prevendidos dos tercios del presupuesto en el mercado internacional. El resto lo arriesgas en España, pero con la comunicación y promoción que hacemos, solemos recuperarlo”, asegura Barrois. La salida internacional del proyecto no ha sido necesaria en Ocho apellidos vascos, con tres millones de presupuesto. Pero sí con futuras producciones de Telecinco Cinema, como la cinta de animación Las Aventuras de Tadeo Jones 2. “Es una película cara. Pero ya las hemos prevendido a Paramaount”, afirma orgulloso Barrois.

planet-2Aunque en Telecinco no alardeen, vender una historia de animación made in Spain era misión imposible hasta que los hermanos Ignacio y Javier Pérez Dolset rompieron moldes en 2009. Ellos desafiaron a todos al crear de la nada Planet 51 y conseguir que se estrenara en más de 400 salas en Estados Unidos. Un hito, quizá irrepetible. Y mucho más si tenemos en cuenta que estos dos emprendedores no tenían ni idea de cine. Algo que no les frenó en su carrera de compartir cartel con el taquillazo de turno de la todopoderosa Pixar. “El germen de la película fue crear un estudio de animación. En España hay mucho talento, que acaba emigrando por falta de oportunidades. La idea era cambiar esa tendencia. Eso ocurrió en 2003. Seis años después estrenamos la película”, explica Ignacio Pérez Dolset, fundador de Ilion Animation Studios.

Ignacio Pérez Dolset, creó Planet 51, junto a su hermano Javier.
Ignacio Pérez Dolset, creó Planet 51, junto a su hermano Javier.

Tantos años de trabajo dieron sus frutos. Con un presupuesto de 60 millones de euros, la película recaudó más de 105 millones, de los que solo el 10% tuvo procedencia nacional. “Desde el principio se concibió para que fuera internacional. Por eso desde el minuto uno nuestra obsesión fue conseguir que se estrenara fuera de España”, explica Ignacio. Esta apuesta obligó a Ilion a cambiar la historia de la película. La causa está en que Estados Unidos exigió hasta cambiar el personaje principal y contratar a guionistas americanos si querían que sus salas se abrieran a Planet 51. “La mayor dificultad fue convencer a todos de que esto era un proyecto de animación hecho por españoles. Nadie confiaba en nosotros. Pero luego vieron que lo que hacíamos era realmente bueno. Lo malo es que las exigencias del mercado nos obligaron a realizar muchos cambios, lo que influyó en el resultado final. Tras siete años trabajando, al final sentía que Planet no era una película del todo nuestra”, se queja Ignacio Pérez Dolset.

Fernando Bovaira, productor, y Alejandro Amenábar, director de Los Otros.
Fernando Bovaira, productor, y Alejandro Amenábar, director de Los Otros.

A pesar de ello, no se puede negar que tanto Planet 51, como Los otros y Lo imposible suponen proezas en un cine que durante muchos años ha malvivido con proyectos rodados con ínfimos presupuestos y de una calidad más que discutible. La llegada de una nueva generación de cineastas y productores ha cambiado la forma de entender el Séptimo Arte español. Ahora se busca la calidad, el argumento global y el triunfo internacional. Algo impensable hasta hace poco. Y por si esto no fuera suficiente, el boom de Ocho apellidos vascos también ha demostrado que se puede lograr un taquillazo sin tener un gran presupuesto por detrás. El truco está en rodar las películas que el público quiere ver y olvidarse de otro tipo de propuestas narrativas que solo engordan el ego de sus creadores, pero que no interesan a nadie. “Estar de cara al espectador es la única forma de lograr que esta industria sea rentable”, concluye Bovaira.