Estilo de vida General

Chuches de ayer y hoy

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fiesta

Fiesta

Fresquitos, Lolipop o Kojak, cualquier que fuera niño en las últimas décadas sabe lo que son. Quizá los niños de hoy no pidan ninguna de estas chuches a sus padres, pero hace unos años eran todo un premio para los que se portaban bien. Los quioscos era entonces una fiesta, pero hoy, cerca de medio siglo después de su aparición, el futro del fabricante de caramelos es incierto. Eso sí, las piruletas siempre tendrán un hueco en el corazón.

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boomer

Boomer

Metros y metros de chicle enrollado guardado en esa mítica caja rosa con un superhéroe azul en el exterior. Quizá por eso era el preferido de los niños. O porque a veces venía con cromos de regalo. Sin embargo, cada vez resulta más difícil encontrar la goma de mascar. A pesar de aumentar su gama de sabores y sus distintos formatos, cada vez es más difícil encontrar Boomer en los quiosco. En 2004, la compañía Wrigley adquirió Boomer y algunas fábricas han ido desapareciendo. Sin embargo, otras marcas de esta empresa como Sugus y Orbit se mantienen. Skittles, hasta hace poco desconocida, cada vez está más asentada en el mercado español.

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chup

Chupa-Chups

El invento español más famoso del mundo. Lo de más útil se lo dejamos a la fregona. El Chupa-Chups es un caramelo unido a un palo. Sencillo, sí, pero a nadie se le había ocurrido la idea antes. Enric Bernat creó “un caramelo con tenedor”. Chups, su primer nombre, debe su actual denominación al jingle que ayudó a comercializarlo. “Obtén algo dulce para chupa, chupa, chupa, como un Chups”, decía la canción. Si la publicidad es importante, la imagen tampoco puede quedar en segundo plano. Dalí puso sus pinceles al servicio de Chupa-Chups para diseñar su logo. El caramelo con palo tuvo una trayectoria de éxito, aunque en los últimos años su historia no ha sido tan dulce.

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oso

Haribo

Ni el oso Yogui ni Baloo. Los osos más famosos del mundo son los de Haribo. La marca alemana fabrica ositos de gelatina de frutas desde 1922. Su producción ha crecido tanto que cada día nacen 100 millones de estas gominolas en todo el mundo. Si todos los ositos producidos en un año formaran una cadena, esta mediría más de 160.000 kilómetros y daría la vuelta al mundo cuatro veces. Curiosidades sin más, o no, porque en euros esto se traduce en una facturación de más de 1.600 millones. Lo de “ositos de oro” va más allá del marketing.

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mig

Miguelañez

La marca de la “gente dulce” primero fue una pastelería madrileña. El reparto y la producción de gominolas llegó después y, aunque la compañía ha pasado por momentos algo amargos, en la actualidad cuenta con 3.000 puntos de ventas. Sus jellypack de fresas, besitos o regalices son un sueño para muchos niños, mientras que los abuelos no se resisten a las tradicionales violetas. La empresa ha sabido relanzar su imagen con la campaña “Sonrisas Dulces”, que destina los fondos recaudados a distintas ONG.

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oom

Oomuombo

Ikea no es la única marca sueca que triunfa en España. La fiebre escandinava también llega a las gominolas. Como buenos suecos, cuidan el diseño tanto en la tienda como en los dulces. No son las típicas chuches de toda la vida y se nota en el precio. De hecho, se dirigen a “niños grandes” a los que no les importe pagar un poquito más por este dulce lujo. Si entras en alguna de sus tiendas con tus hijos, lo mejor será que les controles si no quieres tener que sacar la tarjeta cuando pases por caja.

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hp

Happy Pills

Déjate de aspirinas y toma Happy Pills para tus quebraderos de cabeza. Además, tienes distintas dosis, por si el mal es duradero y ni siquiera tienes que consultar con tu farmacéutico. Happy Pills es otra de las franquicias de gominolas que ha cambiado la manera de comer chuches. La idea consiste en pagar por un bote de píldoras y llenarlo de dulces hasta que no quepan más. Después, asegúrate de dejar bien claro en la etiqueta cuál es su finalidad. No vayas a mezclar la del lunes con la del mal de amores.

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w

Wonkandy

Su nombre recuerda inevitablemente a Willy Wonka y, casulmente, su actividad es parecida. Sus letras de color rojo te atraparán cuando las veas en la calle y el espíritu de la gominola te conducirá a su interior. El paraíso para los que siguen teniendo un niño goloso dentro. Hay tanta variedad que no sabrás por dónde empezar, así que piénsatelo bien antes de empezar a llenar tu bolsa roja. Si te pasas, tiene solución. Coge otra y regálala, ¡que a nadie le amarga un dulce!

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molagominola

Molagominola

Las “gominolas que te dan bola” llegan las últimas, pero prometen. La “furgominola” ya ha hecho su parada en los FNAC de San Sebastián, Madrid y Barcelona y si has estado en alguno de ellos es imposibles que no te hayas fijados. Sus botes perfectamente colocados esperan que alguien les pegue una etiqueta y se los lleve a casa. “No hay mal que cien gominolas dure” o “Cuando quiero molar a tope, saco este bote” son algunas de las frases con las que pretende conquistar el mercado la marca donostiarra.

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