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Las soluciones prepago eliminan las barreras del comercio electrónico

La comodidad, el precio y el ahorro de tiempo son las tres grandes ventajas que tiene el comercio electrónico frente al tradicional. Gracias a ellas, su crecimiento en España parece no tener límites. La consultora eMarketer afirma que las cifras se doblarán en solo dos años, pasando de 18.000 millones de euros de 2014 a más de 30.000 millones en 2016. A estos buenos augurios se une que los españoles hemos sido early adopters, incorporando los dispositivos móviles a nuestra vida diaria. Un hecho que, sin duda, beneficia las expectativas que existen en el campo de las compras por Internet.

Pero no todo son buenas noticias. El gasto español en este campo es de solo 865 euros al año frente a los 1.243 euros de media en Europa, según Ecommerce Europe. Este dato indica que aunque se pudiera pensar que en la actualidad todo hijo de vecino compra en Internet, la realidad es muy diferente. El principal freno que existe es el miedo al uso fraudulento de la tarjeta de crédito. Al menos así lo afirma el 43% de los españoles, según un estudio elaborado por Nielsen. Por este motivo, la banca tradicional se ha lanzado presentando innumerables tarjetas prepago. Estos dispositivos son en realidad carteras virtuales que realizan la función de monedero. Se las recarga con una cantidad y, por lo menos, el usuario está seguro de que si cae víctima de alguna estafa en Internet solo le podrán quitar una determinada cantidad de dinero.

¿Se trata pues de la solución ideal? La verdad es que no. Para encontrar algo que se acerque a la seguridad 100%, tenemos que acudir a otro tipo de soluciones prepago, como la que se ofrece desde plataformas seguras como ésta. Este método promete revolucionar el comercio online y es tan sencillo como adquirir una tarjeta en puntos de venta físicos que poseen un código alfanumérico. La gran ventaja que tienen estos dispositivos es que para comprar solo precisan que se introduzca un código. De esa forma, se evitan los problemas de seguridad, ya que en ningún momento es necesario dar datos bancarios o personales.

Estas soluciones prepago, también conocidas como tarjetas aunque no tienen nada que ver con lo que ofrecen algunos bancos. vienen cargadas con el dinero que se abona al adquirirlas. Pero su gran baza es la seguridad. Con ellas, se puede pagar en Internet sin cuenta en el banco ni tarjeta de crédito. En definitiva, un método cada vez más aceptado en la Red que ayudará a que el comercio electrónico despegue de forma definitiva en España.