tráfico de órganos

Los estercoleros de Internet
Cuando Alfred Nobel inventó la dinamita, seguro que esbozó la mejor de sus sonrisas. Gracias a ello, se pudieron hacer grandes obras de ingeniería, por ejemplo. Pero seguro que nunca pensó que llegará a matar a tantas personas. Algo similar sucede con internet. Sus impulsores tenían muy claro que conectar a diferentes usuarios a través de una red de ordenadores sería un paso al frente para la humanidad. Pero lo…